Meme sobre SEO

Mi querido amigo "Perezoso", de El bufón digital, me ha invitado a realizar este meme, en donde tratan el tema de SEO.


Qué cosas me gustan de mi trabajo como SEO?. 


  • Escribir y que aquello que escribo sea recibido por la gente. 

  • La gente maravillosa que fui conociendo en este camino. 
  •  Las historias que fui leyendo en los distintos sitios y que han ido alimentando mi alma
  •  Aprender cada dia mas de este maravilloso mundo de blogs, y sitios, y posicionamiento.
Qué cosas odio de mi trabajo como SEO?


1. El robo de información, y la falta de delicadeza a la hora de poner links


2. Los "Gurues de internet", como bien los nombra "Listo calisto", que a veces suelen ser soberbios, y egoistas.


3. Los días en que no se qué escribir.


Más allá del meme, yo tengo un SEO personal, que mide la calidad e importancia de mis amigos del blog, esos links que se transforman en rutas hacia sitios llenos de vida, de historias, de amigos que cuentan su vida. Ese SEO me dá en calidad de amigos un 10, y contra eso no hay Google que exista!




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Hasta siempre Sr Presidente!!

Este maravilloso video en homenaje al ex presidente de los argentinos. Homenaje al político que respeto al pueblo, el que demostró que la política y la honestidad pueden ir de la mano, el que gobernó para radicales y peronistas, el mismo que ayer y hoy los volvió a unir, ese mismo que creía en la pluralidad de ideas, y que luchó por sus convicciones...el que tanto amó la democracia, que por eso la dió a luz en el 83 y decidió que NUNCA MAS, ella nos dejaría. Ese político, que buscaba la paz, ese político se llamó Raúl Ricardo Alfonsin.

Hasta siempre Dr Alfonsin


Sobran las palabras...

De griegos y romanos

Sucedió una vez que los romanos, que carecían de leyes para su gobierno, fueron a pedirlas a los griegos, que sí las tenían. Estos les respondieron que no merecían poseerlas, ni las podrían entender, puesto que su saber era tan escaso. Pero que si insistían en conocer y usar estas leyes, antes les convendría disputar con sus sabios, para ver si las entendían y merecían llevarlas. Dieron como excusa esta gentil respuesta.
Respondieron los romanos que aceptaban de buen grado y firmaron un convenio para la controversia. Como no entendían sus respectivos lenguajes, se acordó que disputasen por señas y fijaron públicamente un día para su realización.
Los romanos quedaron muy preocupados, sin saber qué hacer, porque no eran letrados y temían el vasto saber de los doctores griegos. Así cavilaban cuando un ciudadano dijo que eligieran un rústico y que hiciera con la mano las señas que Dios le diese a entender: fue un sano consejo.
Buscaron un rústico muy astuto y le dijeron: “Tenemos un convenio con los griegos para disputar por señas: pide lo que quieras y te lo daremos, socórrenos en esta lid”.
Lo vistieron con muy ricos paños de gran valor, como si fuera doctor en filosofía. Subió a una alta cátedra y dijo con fanfarronería: “De hoy en más vengan los griegos con toda su porfía”. Llegó allí un griego, doctor sobresaliente, alabado y escogido entre todos los griegos. Subió a otra cátedra, ante todo el pueblo reunido. Comenzaron sus señas como se había acordado.
Levantóse el griego, sosegado, con calma, y mostró sólo un dedo, el que está cerca del pulgar; luego se sentó en su mismo sitio. Levantóse el rústico, bravucón y con malas pulgas, mostró tres dedos tendidos hacia el griego, el pulgar y otros dos retenidos en forma de arpón y los otros encogidos. Se sentó el necio, mirando sus vestiduras.
Levantóse el griego, tendió la palma llana y se sentó luego plácidamente. Levantóse el rústico con su vana fantasía y con porfía mostró el puño cerrado.
A todos los de Grecia dijo el sabio: los romanos merecen las leyes, no se las niego. Levantáronse todos en sosiego y paz. Gran honra proporcionó a Roma el rústico villano.
Preguntaron al griego que fue lo que dijera por señas al romano y qué le respondió éste. Dijo: “Yo dije que hay un DIos, el romano dijo que era uno en tres personas e hizo tal seña. Yo dije que todo estaba bajo su voluntad. Respondió que en su poder estábamos, y dijo verdad. Cuando vi que entendían y creían en la Trinidad, comprendí que merecían leyes certeras”.
Preguntaron al rústico cuáles habían sido sus ocurrencias: “Me dijo que con un dedo me quebraría el ojo: tuve gran pesar e ira. Le respondí con saña, con cólera y con indignación que yo le quebraría, ante toda la gente, los ojos con dos dedos y los dientes con el pulgar. Me dijo después que de esto que le prestara atención, que me daría tal palmada que los oídos me vibrarían. Yo le respondí que le daría tal puñetazo que en toda su vida no llegaría a vengarse. Cuando vio la pelea tan despareja dejó de amenazar a quien no le temía”.
Por eso dice la fábula de la sabia vieja: “No hay mala palabra si no es tomada a mal. Verá que es bien dicha si fue bien entendida”.