De "El amor en los tiempos del colesterol" por Gabriela Acher CONSULTORIO SENTIMENTAL "PARA EMPEORAR MEJOR"

Querida Gabriela:



Pronto voy a cumplir 50 años. Escucho la cifra y me da como un
escalofrío.

Cuando yo era chica, una mujer de 50 años era una anciana, pero,
por suerte ahora ¡es peor!...¡Ahora sos anciana a los 30!



Entonces siento que tengo que oponer alguna resistencia antes de que la fuerza de gravedad se apodere definitivamente de mi cuerpo y me hunda para siempre.
Y no hablo de estar linda, ¿eh?... ¡No! ¡De estar sana! De ver, oír,
Lo oftalmológico me está volviendo loca.

La presbicia me corrigió la miopía pero no el astigmatismo.



Los dientes se me mueven porque se reabsorbieron las raíces, me
atacó la celulitis , la osteoporosis en los huesos, pelo me queda poco, y ando de médico en médico para parar todo lo que se me cae. ¿Te diste cuenta, Gabriela, de que con los años todo se cae?...¿Menos las encías que se levantan?



Todas mis amigas me dicen que viva en el "aquí y ahora" pero yo en lo único que pienso es en el futuro. Negro. Hago dieta, gimnasia,
tai- chi y rezo.



Decíme la verdad, ¿vale la pena hacer tanto esfuerzo?

Y si es así...¿Para qué?

Me gustaría unirme a algún grupo de Menopáusicas, pero no sé si
existen, o sólo son un producto de mi imaginación. Gabriela...¿qué
hacer? Yo sé que la Menopausia es sólo una etapa de la vida...

Pero...Decíme la verdad...¿A esto se le puede llamar vida?

Menopáusica Trastornada.



RESPUESTA:

Querida Menopáusica: Tu desgarrador testimonio me llegó
al corazón, y no te quiero mentir ni un poquito. Quiero decirte que
sí, que a los 50 años, si hacés gimnasia, una dieta estricta, un
retoque de cirugía aquí y allá, una constante visita a la peluquería, tenés un excelente dentista, una buena dermatóloga, un ginecólogo de confianza, un traumatólogo consciente, un oftalmólogo aggiornado, una buena profesora de yoga,tomás vitaminas, hacés caminatas y tenés el mejor analista... podés estar bien. Pero quedás muerta.



Estás fenómena pero te lleva todo el tiempo de tu vida.

Si verdaderamente te lo proponés y tenés una voluntad de hierro,
podés alargar tu vida. Lo que no sé si te van a quedar son ganas de vivir. Pero no tenemos que dejar que eso nos detenga.

Por supuesto que es importante hacer el esfuerzo! ¿Para qué?...

PARA EMPEORAR MEJOR! Y yo creo que hay algo muy importante para destacar de esta etapa de la vida que nadie reconoce lo suficiente:

Y es que, a los 50, ya no estamos solas.

Estamos rodeadas de profesionales! Tenemos tantos médicos de
cabecera que vamos a tener que agrandar la cama.

Le pregunté a mi amiga Liliana, porque sé que ella había pensado en formar grupos de Menopáusicas, y me informó acerca de éstos que parecen muy recomendables.



Uno de ellos es el UM: Ultra Menopáusicas. Son mujeres muy
orgullosas y exhiben sus síntomas. No se abanican los calores.



Exigen que les abran las ventanas y si no las rompen a sillazos.
Cuando lloran toman vino tinto y cantan el tango: "Uno":...

"Si yo tuviera menstruación...La misma que perdí...Si yo pudiera como ayer...Ovular y presentir...Es posible que a tus ojos que me miran sin cariño los cerrara con desprecio..." etc, etc.

No controlan sus emociones. Se pelean con los colectiveros, les pegan a los maridos...son la Vanguardia Menopáusica .



Luego está MOMO, que es la sigla por Menopáusicas Optimistas.
MO--MO. Lo dicen dos veces para creérselo. Es un grupo brasileño y se constituyeron como "escola do samba". En el último carnaval
cantaban: ....Menopausia maravillosa, llena de encantos mil,...Calores de minho corpo, Corazón de meu Brasil..."



También está MAMA, que es la sigla de Menopáusicas Amnésicas: MA-MA.
Lo dicen dos veces para acordarse. El único problema con este grupo es que no pueden reunirse nunca, porque se olvidan la fecha, el lugar, los objetivos y las tareas.


Y, por último está el REMA que es un Remolque para Menopáusicas Apáticas.
Si te quedás estancada en algún lugar, te vienen a buscar y te
remolcan hasta tu casa.



Querida amiga, el temor que le tenemos a la palabra Menopausia es
absolutamente injustificado, ya que - al tener plena conciencia de
lo que nos espera - podemos pasar instantáneamente a un estado de
gracia. Nos volvemos Zen. No sólo vamos a vivir en el "aquí y ahora", sino más bien en el "ahora o nunca".



ATENCION PELIGRO...¡Si no lo reenvían a todas sus amigas, la
Menopausia la tendrán Siempre !!!!





Gabriela Acher

Letras Muertas


Yo no tengo una personalidad; yo soy un cocktail, un conglomerado, una manifestación de personalidades.

En mí, la personalidad es una especie de forunculosis anímica en estado crónico de erupción; no pasa media hora sin que me nazca una nueva personalidad.

Desde que estoy conmigo mismo, es la aglomeración de las que me rodean que mi casa parece el consultorio de una quiromántica de moda. Hay personalidades en todas partes: en el vestíbulo, en el corredor, en la cocina, hasta en el W.C.

¡Imposible lograr un momento de tregua, de descanso!.

¡Imposible saber cuál es la verdad!.

Aunque me veo forzado a convivir en la promiscuidad más absoluta con todas ellas, no me convenzo de que me pertenezcan.

¿Qué clase de contacto pueden tener conmigo -me pregunto- todas estas personalidades inconfesables, que harían ruborizar a un carnicero? ¿Habré de permitir que se me identifique, por ejemplo, con este pederasta marchito que no tuvo ni el coraje de realizarce, o con este cretinoide cuya sonrisa es capaz de congelar una locomotora?
El hecho de que se hospeden en mi cuerpo es suficiente, sin embar5go, para enfermarme de indignación. Ya que no puedo ignorar su existencia, quisiera obligarlas a que se oculten en los replieges más profundos de mi cerebro. Pero son de una petulancia... de un egoísmo... de una falta de tacto...

Hasta las personalidades más insignificantes se dan unos aires de trasatlántico. Todas, sin ninguna clase de excepción se consideran con derecho a manifestar un desprecio olímpico por las otras, y naturalmente, hay peleas, conflictos de todas especies, discusiones que no terminan nunca. En vez de contemporizar, ya que tienen que vivir juntas, ¡pues no señor!, cada una pretende imponer su voluntad, sin tomar en cuenta las opiniones y los gustos de los demás. Si alguna tiene una ocurrencia, que me hace reir a carcajadas, en el acto sale cualquier otra, proponiendome un paseíto al cementerio. Ni bien aquella desee que me acueste con todas las mujeres de la ciudad, esta se emepña en demostrarme las ventajas de la abstinencia, y mientras una abusa de la noche y no me deja dormir hasta la madrugada, la otra me despierta con el amanecer y exige que me levante junto con las gallinas.

Mi vida resulta así una preñez de posibilidades que no realizan nunca, una explosión de fuerzas encontradas que se entrechocan y se destruyen mutuamente. El hecho de tomar la menor determinación me cuesta un tal cúmulo de dificultades, antes de cometer el acto más insignificante necesito poner tantas personalidades de acuerdo, que prefiero renunciar a cualquier cosa y esperar que se extenúen discutiendo lo que han de hacer con mi persona, para tener, al menos, la satisfacción de mandarlas a todas juntas a la mierda.



Oliverio Girondo